23 may. 2012

Que se acabe ya, por favor

Llevo 22 años en esto de la docencia. Desde luego este curso escolar ha sido el peor para mi con diferencia. Hasta ahora me había sentido orgulloso de ser profesor, pero desde septiembre he podido comprobar el desprecio que sienten por mi labor mis superiores en la comunidad de Madrid y que han conseguido transmitir a gran parte de la sociedad. Me han llamado vago, me han mirado mal por llevar una camiseta verde, han tratado de impedir que ejerciera mi derecho al voto en las elecciones generales, y un largo etc. El año que pasé como asesor técnico docente en el Ministerio de Educación, pude comprobar que la mayoría de mis jefes eran docentes que no querían regresar, por nada del mundo, al aula, y se aferraban con fuerza a sus puestos, pero hacía tiempo que habían perdido la perspectiva de la realidad que se vive en las aulas. Y lo peor está por venir, nos volverán a bajar el sueldo, nos masificarán las aulas, nos aumentarán el horario, ya veremos que pasa con el mes de julio. La situación se está volviendo insostenible y para colmo, la desidia de algunos grupos de alumnos, hace que la sensación de fracaso resulte dolorosa. Ayer, miles de personas nos unimos en ese mismo sentimiento.

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