28 abr. 2011

Alarido

Es curioso observar la reacción de la gente ante un suceso imprevisto y en una situación en la que resulta fuera de contexto.
Hoy en la clase de 4º ha ocurrido una de estas situaciones. Cuando ya estaba todo el mundo sentado, con el libro abierto y a punto de comenzar mi explicación, una alumna, que normalmente se comporta bien y no suele hablar, ha proferido el alarido más espeluznante que había escuchado en años. ¿El motivo?. Un abejorro, se debatía patas arriba sobre su mesa.
Ese alarido, que en otras ocasiones nos habría puesto los pelos de punta, nos ha pillado por sorpresa, pero casi todos hemos permanecido sin inmutarnos. Nuestros cerebros han tenido que interpretar en décimas de segundo ese sonido inexplicable y terrorífico.
Yo no me caracterizo por tener un sistema nervioso con tiempos de reacción pequeños, y eso, creo, ha jugado en mi favor, ya que si no el infarto estaba asegurado.
Ahora que lo recuerdo, me río, pero en ese breve lapso temporal, la adrenalina y la confusión se han apoderado de todos los presentes, hasta que hemos conseguido reinterpretar la realidad.

10 abr. 2011

Chamanes y chavales

En el panel de selva Pascuala, en Villar del Humo (Cuenca), se han encontrado unas pinturas rupestres que parecen mostrar unas figuras que recuerdan a la Psilocybe hispanica, un hongo alucinógeno que crece en zonas próximas. Estas pinturas tienen una antigüedad de unos 6000 años. Esto podría suponer la evidencia más antigua, en la península, sobre el consumo, seguramente en rituales de los chamanes, de este tipo de hongos.

A veces, al salir del instituto, observo jóvenes que consumen otro tipo de sustancias, que también provocan un estado alterado de la conciencia, seguramente asociado a otros ritos sociales. Chamanes y chavales podrían no diferenciarse tanto, aunque en unos casos las sustancias eran alucinógenas y en otro, atontógenas.

5 abr. 2011

Cuenca nunca falla

El pasado jueves realizamos una excursión que, de antemano, no nos ofrecía mucha seguridad de éxito, por la lejanía de los dos lugares a visitar. Tardamos 3 horas en llegar a Los callejones de Las Majadas. Durante el trayecto en el autocar el comportamiento de los alumnos fue impecable, sin ningún atisbo de protestas o malas caras cada vez que cogía el micrófono y tomaban nota.
Ya en los callejones pude empezar a percibir caras de agrado y asombro ante el paisaje que se ofrecía a nuestros ojos. Con entusiasmo, serpenteaban entre las rocas y adentraban en alguna sima o grieta.
He de confesar que he disfrutado mostrándoles los distintos rincones de ese paisaje tan espectacular. Nunca deja de sorprenderme esa silenciosa lucha entre la roca y el agua. Me emocionan esos pétreos titanes, testigos de un pasado marino remoto.
Después de una agradable comida con mis compañeros, bajamos a ver las torcas en el monte de los Palancares.
Otra vez pude observar el asombro en sus miradas y, después de pasar el ratito de susto, de rigor, en la espectacular Torca del Lobo nos dispusimos a volver.
De nuevo, el comportamiento fue muy positivo, a pesar que un inofensivo cerambícido quiso venirse desde Cuenca, hasta Villalba.
Creo adivinar que, a pesar de las casi 6 horas de autobús, la geología de este rincón de Cuenca les ha impactado y que lo guardarán en un rincón de su memoria.
Hacía años que no venía tan contento de una excursión. Gracias a todos.