20 oct. 2009

Ártico y Antártida: una de cal y una de arena


Los polos de nuestro planeta se están mostrando, hasta el momento, como una de las áreas más sensibles a los cambios ambientales de nuestro planeta. Dos son los principales problemas que les afectan: el agujero de ozono y el deshielo producido por el calentamiento global.

Con respecto al primero tenemos buenas noticias, ya que hay indicios serios de una lenta pero progresiva recuperación de la capa de ozono, ya que se ha reducido hasta en un 95% por ciento la emisión de gases que le destruye. Parece ser que para el año 2060 volveremos a los niveles de 1980.

Con respecto al deshielo, las noticias no son buenas, ya que para el año 2030 podría haber desaparecido por completo el enorme casquete glaciar que constituye el ártico. Esto supondrá la subida, al menos 1m, del nivel del mar, con la consiguiente desaparición de multitud de zonas costeras y la masiva migración de millones de seres humanos, con unas consecuencias catastróficas (guerras, hambruna, etc).

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