La música nos acompaña desde tiempos remotos; el hombre prehistórico tocaba ya flautas de huesos e instrumentos de percusión. Los arqueólogos han descubierto flautas hechas con huesos de animales en Neanderthales que vivían en Europa del Este hace más de 50.000 años.
En la evolución del ser humano, los científicos piensan que, seguramente, la música nació a la vez que el lenguaje. Las primeras manifestaciones musicales, debieron ser vocales, golpeando estalactitas y estalagmitas, o con zumbadores (huesos o palos, atados a una cuerda, que al girarlos velozmente, producían sonido). Y, seguramente, se relacionaba con rituales mágicos o de caza. Posteriormente, cuando el ser humano pasa de una vida nómada a una sedentaria, la música se empezó a asociar a los espacios dedicados al ocio.
La música es una función autónoma e innata presente en la naturaleza del hombre. En algunos experimentos se ha podido comprobar que los bebés ya vienen al mundo con preferencias musicales. Comienzan a responder a la música desde el útero materno. A los 4 meses, notas disonantes al final de una melodía los harán retorcerse y alejarse. Los científicos consideran que estas respuestas son evidencia de que ciertas reglas de la música están ya conectadas en ciertas redes neuronales. Otros experimentos han permitido observar que niños de entre 5.5-6.5 meses de edad prestaron mayor atención a sus respectivas madres cuando ellas les cantaban. En cambio al utilizar el habla, sin entonación o ritmo, la atención fue menor, por tanto, se podía deducir que el gusto por la música es una información incluida en el núcleo de las células desde el nacimiento.
La capacidad de producir y apreciar el ritmo, notas o melodías es una información genética. Esta misma capacidad es heredada e incluso puede faltar debido a mutaciones en los cromosomas. La biomusicología, es la ciencia encargada de estudiar la relación entre música y genética. Seguir el ritmo de una canción con el cuerpo puede ser una función autónoma e innata, así que, bien se puede decir, que el ser humano lleva la música por dentro, en los genes. Un ejemplo de ello, es que la mutación del gen FOXP2 produce trastornos en el habla, así como deficiencias para la producción y percepción del ritmo. Esto significa que algunas capacidades musicales están reguladas por factores genéticos. Otro ejemplo del papel de regulación genética en la música se encuentra en la sordera a tonos o amusia, un déficit en detectar cambios de tonos en las melodías. Se ha podido comprobar que es un trastorno de transmisión hereditaria encontrado en el 4% de una población estudiada.
Hasta la utilización de las técnicas de estudio por imágenes se obtenía información del cerebro mediante el estudio de pacientes que hubieran sufrido lesiones cerebrales. En 1933 el músico Maurice Ravel comenzó a presentar síntomas de isquemia cerebral (una atrofia que afecta áreas concretas del cerebro). Sus capacidades conceptuales permanecían intactas: podía oír, recordar sus antiguas composiciones y tocar escalas pero era incapaz de escribir música. En esos momentos el músico planeaba componer la ópera “Jeanne d’ Arc” y manifestaba “… la ópera está aquí, en mi cabeza. La oigo pero nunca la escribiré. Se ha terminado. Ya no puedo escribir mi música”. Ravel murió 4 años más tarde tras una intervención neuroquirúrgica.
Estudios con imágenes en personas con daño cerebral en cualquiera de los hemisferios, revelaron que la percepción de la música emerge de la interrelación y la actividad de ambos lados del cerebro. Esto sorprendió ya que siempre se había considerado que existía un cerebro para la música, y éste era el hemisferio derecho.
Al escuchar música se activan diversos centros repartidos por el cerebro incluidos centros que están involucrados en otro tipo de cognición. Estas zonas activas o centros varían según la experiencia y formación musical de cada persona. El oído cuenta con menos células sensoriales (3500 células ciliares internas) que otros órganos sensoriales. El ojo por ejemplo posee 100 millones de fotorreceptores. Sin embargo nuestra respuesta a la música es extraordinariamente adaptable, bastan pocas horas de entrenamiento para modificarla.
El lado izquierdo del cerebro en la mayoría de la gente se destaca en el procesamiento de cambios rápidos en la frecuencia e intensidad tanto de la música como del habla.
Ambos lados son necesarios para la percepción completa del ritmo. Por ejemplo ambos hemisferios necesitan estar en actividad para distinguir la diferencia entre un tiempo de 3/4 y 4/4.
La corteza frontal, donde se almacenan los recuerdos, también juega un papel importante en la percepción del ritmo y la melodía. Algunos estudios por imágenes indican que cuando el individuo se concentra más en los aspectos armónicos de la música produce mayor activación en las regiones auditivas del lóbulo temporal derecho. El timbre depende también del lóbulo temporal derecho. Los pacientes que se les ha quitado el lóbulo temporal derecho muestran dificultad para diferenciarlo.
Otras investigaciones han encontrado que hay actividad en regiones del cerebro que controlan el movimiento sólo cuando las personas escuchan música incluso aunque no muevan ninguna parte de su cuerpo.
Estudiar la biología de la música puede conducir a usos prácticos. Ya hay evidencia que la música puede ayudar a bajar la tensión arterial y a calmar los dolores. Se cree que podría ayudar a solucionar problemas relacionados con el aprendizaje, la sordera y el mejoramiento personal. Estudios en niños indican que la experiencia musical precoz puede facilitar el desarrollo. En algunos hospitales de los Estados Unidos disponen de música suave de fondo en las unidades de cuidados intensivos de bebés prematuros. Las investigaciones realizadas han hallado que la música ayuda a los bebés a aumentar de peso y dejar la unidad mas rápidamente que aquellos que no escuchan esos sonidos. En el otro extremo de la vida, la música es usada para calmar a pacientes con Alzheimer.
La música también involucra la emoción tanto en lo que se percibe como en lo que se ejecuta o canta. Cuando un acorde que resuelve una sinfonía, nos produce un delicioso escalofrío, se activan en el cerebro los famosos centros de placer (como cuando comemos chocolate).
La música esta dentro de nuestro cuerpo-mente. Para oír música no necesitamos que ningún sonido real llegue a nuestros oídos. Tan sólo con imaginarla, un número de áreas temporales del cerebro que participan en la audición, se activan también cuando dichas melodías se imaginan.
Fenómenos como estos demuestran que son muchos los conocimientos que se han adquirido en los últimos años pero son aún más los misterios a develar.
23 nov 2011
13 oct 2011
Belleza mortal
Sin duda, la cueva de Naica, en Méjico, constituye una de las zonas más sorprendentes y bellas del planeta, pero mortal. El ser humano nunca hubiera imaginado encontrarse con cristales gigantes, pero las condiciones ambientales del lugar, constituyen una dificultad para cualquier investigador que se adentre en sus profundidades, convirtiéndola en candidata a ser el lugar más hostil del planeta.
31 ago 2011
Encuentro mágico
Sin duda esta es una de las imágenes más bellas que he visto últimamente. Es obra del camarógrafo Marco Queral, tomada en el pacífico sur. Esta hembra de ballena jorobada mide más de 50 pies.
Al verla no he podido evitar imaginarme el paralelismo con La creación de Adán, pintada por Miguel Angel en la bóveda de la capilla sixtina.
Al verla no he podido evitar imaginarme el paralelismo con La creación de Adán, pintada por Miguel Angel en la bóveda de la capilla sixtina.
La belleza de un timelapse
La técnica del timelapse consiste en una sucesión de fotografías tomadas cada x tiempo. Al reproducirlas de forma continua, se origina un movimiento acelerado. Cuando se es experto puede conseguirse un timlapse de gran belleza cono este del fotógrafo Randy Halverson, tomado en Dakota del Sur.
Tempest Milky Way from Randy Halverson on Vimeo.
Yo, como mucho, sólo llego a estas imágenes de prueba que tomé el otro día intentando fotografiar rayos y al final experimenté con las luces de la urbanización de enfrente de mi casa y con un farolillo de mi patio.
Tempest Milky Way from Randy Halverson on Vimeo.
Yo, como mucho, sólo llego a estas imágenes de prueba que tomé el otro día intentando fotografiar rayos y al final experimenté con las luces de la urbanización de enfrente de mi casa y con un farolillo de mi patio.
26 ago 2011
Reacción de los animales ante un terremoto
En este enlace, puedes leer esta curiosa noticia sobre la reacción que tuvieron los animales del zoo de Washington, antes y después del terremoto de magnitud 5.8 que sufrió la costa este de EEUU esta semana.
24 ago 2011
Ni en la ESO se falla tanto
Luego dicen que nuestros jóvenes aprenden cada vez menos y que el fracaso escolar aumenta, pero cuando uno se encuentra el siguiente disparate de un medio culto.... Me he encontrado esta noticia en un medio digital y nada menos que la BBC (aquí teneis la noticia). Lo copio literalmente:
El fósil de una plesiosauro embarazada revela que eran dinosaurios mamíferos
Viernes, 12 de agosto de 2011
Un grupo de científicos de Estados Unidos descubrió la primera prueba que demuestra que los plesiosauros, dinosaurios marinos que vivieron hace 80 millones de años, parían a sus crías en lugar de empollar huevos.
Los investigadores encontraron el fósil de un embrión dentro de los restos de un ejemplar hembra de esa especie extinta.
Según el paleontólogo Luís Chiappe, director del Instituto de Dinosaurios de Los Ángeles, y su colega Robin O'Keffee, de la Universidad Marshall de Virginia, el hallazgo demuestra que esas criaturas de larguísimos cuellos no podían salir fuera del agua para poner sus huevos en la arena, como se pensaba.
Creen que es muy posible que sólo parieran una cría cada vez y se comportaran con ella de forma muy similar a como lo hacen las ballenas en la actualidad.
Ni los plesiosaurios eran dinosaurios (eran reptiles marinos y los dinosaurios nunca desarrollaron aletas para nadar) ni mamíferos. Cualquiera de mis alumnos lo sabe de sobra. Luego dicen...
4 ago 2011
La Tierra tuvo 2 lunas (y yo sin enterarme)
Este artículo aparece en la revista Muy interesante:Ahora nuestro planeta tiene un solo satélite, pero la Tierra tuvo alguna vez dos lunas hasta que una de ellas, la más pequeña, se estrelló contra su hermana mayor –25 veces más pesada– en la región montañosa lunar conocida como las tierras altas lunares, según un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de California, Santa Cruz (UCSC), en EE. UU.
El trabajo, publicado en la revista Nature, se basa en la "teoría del gran impacto", según la cual un objeto del tamaño de Marte colisionó con la Tierra en la historia temprana del Sistema Solar y los elementos expulsados se unieron para formar la Luna. El estudio sugiere que este gigantesco impacto también creó otro objeto, más pequeño, que en un principio compartía órbita con el satélite, pero que hace alrededor de 4.400 millones de años, mucho antes de que hubiese vida en la Tierra, cayó sobre ésta, que quedó cubierta de un lado por una capa de corteza sólida de kilómetros de espesor.
Esto explicaría por qué el lado más cercano de la Luna es relativamente bajo y plano, mientras que la topografía de su cara oculta es alta y montañosa, con una corteza más gruesa. "Este estudio concuerda con lo que se conoce acerca de la estabilidad dinámica de este sistema, el proceso de enfriamiento de la Luna, y las edades de las rocas lunares", afirma el profesor de ciencias terrestres y planetarias en la UCSC, Erik Asphaug.
Para comprobarlo, Asphaug y sus colegas crearon simulaciones por ordenador de un impacto entre laLuna y una compañera tres veces más pequeña para estudiar la dinámica de la colisión y el seguimiento de la evolución y distribución de material lunar. "En una colisión a baja velocidad, el impacto no forma un cráter y no causa fusión; en cambio, la mayoría de los materiales que chocan se amontonan en el hemisferio afectado formando una gruesa capa de corteza sólida, creando una región montañosa comparable en extensión con las tierras altas lunares del lado oculto", apuntan.
El modelo también podría explicar las variaciones en la composición de la corteza de la Luna, que está dominada en su lado más cercano por terreno relativamente rico en potasio (K), elementos de tierras raras (RE), y fósforo (P), denominadas rocas KREEP. Estos elementos, así como el uranio y el torio, se concentrarían en el océano de magma que se solidificó bajo la corteza de la Luna. Existen otros modelos para explicar la formación de las montañas lunares, entre ellos uno publicado el año pasado en la revista Science, que sugiere que fueron las fuerzas de la marea, en vez de un impacto, las responsables del grosor de la corteza lunar.
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