15 nov. 2009

Conectando con los alumnos

Cada año se va notando más la distancia generacional que nos separa de los alumnos. Eso provoca una dificultad en conectar con ellos e interesarles por nuestra asignatura. Es fundamental, por ello, conocer sus valores, costumbres, etc.
Yo intento manejar en clase un lenguaje coloquial y ameno, pero sin olvidar el enriquecimiento de vocabulario de nuestros chicos.
Dentro de poco me veo hablando en clase como el tipo del vídeo.


9 comentarios:

Rocío. dijo...

Yo creo que la intención debe estar por parte de ambos. Si el profesor intenta utilizar un lenguaje 'sencillo' para la mejor comprensión de los alumnos, los alumnos también tendrán que coger un libro de vez en cuando :/
Un saludo.

Nacho Pérez dijo...

Tienes toda la razón Rocío. Y además de coger el libro también hay que abrirlo y leerlo :)

Lidiaaa dijo...

jaja.... no todos no cogemos un libro.... si no que hay hasta alguno que nos gusta y nos los volvemos a leer....
y como dice Rocio la intencion tiene que ser de parte de ambos... por que si uno no quiere atender no atiende aunque el profe se empeñe....Besos!!

Dr. James Hutton dijo...

Estoy de acuerdo con los métodos de mi colega Nacho. Si no he entendido mal, basta con seguir este modus operandi, buscando la cercanía con el alumno: (a modo de ejemplo, un profesor está ante sus pupilos y les dice algo así...).

"Chicos, hoy vamos a hablar de la antracita, una especie de carbón bitumioso que arde con especial dificultad. Perdón, quiero decir: una clase de carbón que tiene ese nombre tan raro (y que no hace falta que aprendáis... basta con que me digáis que se trata de un mineral de color negro, o mejor, de una piedra muy morena o pedrusco oscuro y rebelde, que arde horriblemente mal).
La antracita es de origen fósil, o sea, la leche de antigua, en otras palabras, que es supervieja.
Se encuentra en yacimientos, dicho de otro modo, en sitios donde aparece o está, toda juntita, hasta que viene alguien y va y se la lleva (esto se llama explotación de recursos, pero tranquis, como si no hubiera dicho nada).
Este carbón tiene una particular morfología, es decir, que tiene una forma un poco rara o especial, diríamos.
Posee un gran contenido en carbono, hasta un 95%. Se trata de un mineral negro, pesado, brillante y muy duro, con irisaciones y sonoro por percusión... quiero decir que es muy bonito, todo negro y con un brillo que alucinas, pesa un montón y si le das un golpecito, hace así como ¡toakkk!.
Es un tipo de carbón se formó hace unos 250 millones de años, en la Era Primaria, durante el período Carbonífero y el período Pérmico, dicho de otro modo para que se me entienda bien: es más antiguo que la leche (este es el dato que me interesa que retengáis); vamos, que Matusalén a su lado es un adolescente (problemático) y con acné, ehhh, con granos.
En resumen, para no cansaros demasiado, chavales, recordad... la antracita es una piedra negra, o pedrusco, que arde fatal, pesa mogollón, es muy antigua y brilla mazo, pero que no os podéis hacer una idea de lo que brilla.
(Con este resumen tendríais como mínimo un 8)"

Como vemos, es un método ideal para conectar con los alumnos. Ya tendrán tiempo de aprender tecnicismos en la Universidad, que para eso está.
Lo pondré en práctica con mis propios pupilos.

Atentamente,
Sir James Hutton

Nacho Pérez dijo...

Muy bueno Mr. Hutton, pero yo lo habría resumido más: "El carbón, es más negro que el sobaco de un mono, arde mazo mal y cuesta mogollón extraerlo, aunque los Reyes Magos lo reparten con una facilidad pasmosa".
Cachondooooo. Salu2.

lidiaaaa dijo...

jajaja....la forma como explica el tal Dr.James Hutton ¨ mola mazo¨ pues si que se entiende mejor ehh....jajaja...

Nacho Pérez dijo...

Lidia ten en cuenta que mr. Hutton explica muy bien lo del carbón, porque es nieto del que está considerado como padre de la geología moderna, James Hutton, geólogo escocés del siglo XVIII.

Dr. James Hutton dijo...

La información no es correcta, mi estimado colega. Quien escribe soy yo, no mi nieto, puesto que me he reencarnado en un azulejo de la egregia institución en la que usted ejerce la enseñanza, señor Nacho.

Y desde mi privilegiada ubicación, pegado a la pared, camuflado entre otros muchos azulejos (paradógicamente de color verde), observo a los magister en su noble oficio de formar a los pupilos, algunas de cuyas molleras bien pudieran formar parte de las clasificaciones taxonómicas de los manuales de mineralogía, pues cual ladrillos refractarios, ofrecen una tenaz resistencia al ardor docente, por ser duras e impenetrables como el corindón.

Por lo que se puede concluir que la tarea de enseñar es de alto riesgo, como el de la mismísima actividad minera, y tienen, pues, en común la resistencia de los materiales con los que en ambos casos se trabaja. Por ello son de admirar sus métodos, destinados a debilitar esa férrea oposición, querido colega. Felicitaciones por su labor.

Atentamente,
Sir James Hutton.

Nacho Pérez dijo...

Caramba Mr. Hutton, no sabía de esas posibilidades reencarnatorias. No podía ser de otra manera, que alguien que ha dedicado su vida a los elementos pétreos, terminara convirtiéndose en uno de ellos. Espero que no sea usted uno de los azulejos del servicio de profesores.
Con respecto al encéfalo de mis pupilos, más que los refractarios, a mi me preocupan aquellos que todavía no lo han estrenado.
Estoy terminando un estudio en el que abordo una reclasificación de los cinco reinos en seis. Este nuevo reino estaría constituido por aquellos organismos pluricelulares, heterótrofos, tipo primate, con una capacidad mental de mayor simpleza que la de un protozoo. Le mantendré informado al respecto, si es que le descubro en la pared.
Por último y como curiosidad científica, me podría aclarar la duda sobre cómo un azulejo puede escribir en un blog.
Atentamente, su colega Nacho.